Parque Warner Beach, toda una experiencia acuática en familia

El Parque Warner, donde se encuentra la Warner Beach o «Madrid Beach» está ubicado en la población madrileña de San Martín de la Vega a unos treinta kilómetros de Madrid, fundamentalmente por la carretera A4. Si no hay tráfico el trayecto es agradable y por carreteras que están en buenas condiciones.

Lo primero que hay que decir es que el Parque Warner Beach, recientemente inaugurado, es un parque acuático totalmente independiente del Parque Warner. Por tanto se pueden obtener entradas para el Warner Beach o para el Parque temático y de atracciones por separado o conjuntamente. También es importante saber que el precio de las entradas online es mucho más barato que en taquilla, aquí tienes el dato: http://parquewarnerbeach.parquewarner.com/ También te puedes hacer con unos de esos cupones de descuento tan populares que se encuentran fácilmente en Internet y que reducen considerablemente el precio de las entradas.

Al llegar al parque en coche te van a cobrar por el parking, a nosotros nos costó 8 euros que según tengo entendido es el precio por toda la jornada. Aunque no sea un precio excesivo, hubiera estado bien que hubiese tarifas reducidas para estacionamientos de media jornada, ya que nosotros llegamos al parque a las tres de la tarde. Bien es cierto que hay asimismo autobuses que conducen al parque. En este enlace lo explican todo muy bien y te puedes trazar tu ruta: http://parquewarner.com/como-llegar. Por otra parte os recomiendo aparcar lo más cerca posible de la entrada ya que hay unos 300 metros desde el parking hasta el parque. Otra recomendación, si te quieres ahorrar los 5 euros (más 10 euros de depósito) que cuestan las taquillas deja lo que no vayas a necesitar en el coche.

La entrada a Warner Beach

 

Al entrar, una vez pasado un largo toldo con ventiladores y aspersores que refescan algo el ambiente, te das cuenta que estás en un lugar ideal para la diversión en familia. El parque es bastante grande y con suficiente diversidad de zonas como para no aburrirse. Lo primero que te encuentras es una playa de arena con olas artificiales que se activan cada pocos minutos y que disfrutan por igual niños y mayores. Circulando alrededor del parque hay un circuito de agua al que puedes acceder con unos flotadores enormes como balsas inflables y cuya corriente te empuja a lo largo del recorrido, si puedes aguantar la cola de unos cinco minutos vale la pena como experiencia en familia.

En el centro del Parque se encuentra la zona de toboganes y juegos con un área especial para las y los más pequeños. Quizás se eche de menos el que hubieses esos grandes toboganes que suele haber en otros parques acuáticos ya que los que hay son de corto recorrido, pero en cualquier caso hay suficiente para divertirse unas horas. Nosotros optamos por media jornada, pero había personas y familias que pasaban el día entero, e incluso traían su propia comida. No estoy seguro de si esto está realmente permitido pero según parece se tolera. En cualquier caso si quieres comer allí también puedes hacerlo en unos de los dos restaurantes que hay. Además el parque dispone también de fuentes gratuitas de agua potable.

Los toboganes del parque

Lo que más nos gustó es que había socorristas por todas partes y se notaba que el entorno era seguro, de modo que te podías tumbar en alguna de las tumbonas bajo las sombrilllas y despreocuparte ya que las monitoras y monitores están muy pendientes de los niños. Las tumbonas y parasoles no se cobran y como el lugar no estaba muy masificado pronto encontramos las que necesitábamos. El ambiente que nos encontramos es agradable, con muchas familias de diversas nacionalidades y con algunos turistas y grupos escolares que vienen de diferentes partes de Europa e incluso de Estados Unidos.

Warner Beach cierra a las ocho de la tarde, que si bien parece una hora muy temprana, seguramente lo harán para dar tiempo al personal pueda limpiar y recoger una zona tan extensa antes de que caiga la noche. Al salir quisimos ir a cenar en la cercana población de San Martín de la Vega, que tiene un aire muy distinto a otras poblaciones madrileñas, sin embargo la escasa oferta gastronómica nos disuadió y es una pena teniendo en cuenta el potencial que tiene.

En resumen ir a la Warner Beach es una bonita experiencia de verano. Seguro que repetiremos, a los niños les encantó y lo mejor de todo es que está muy cerca de Madrid.